En 2018, la llegada de Llama transformó por completo la dinámica urbana de City Bell al introducir un espacio integralmente dedicado al café de especialidad que puso el oficio en primer plano al incorporar su tostadora Probat importada desde Austria a la vista del público.
Hoy la marca atraviesa un proceso de renovación y crecimiento con la inauguración de su nueva casa matriz a sólo 100 metros de su lugar inicial; un espacio pensado para llevar la identidad de Llama a una nueva dimensión. “Ahora con este lugar podemos enfocarnos en crecer y ampliar la producción, porque el objetivo es expandirnos con las franquicias”, destaca Mercedes.
Antes de avanzar, sería bueno conocer la historia de este proyecto familiar. Llama Coffee Roasters nace de la pasión de Matías Cortés y Mercedes “Mechi” Salas por el café de especialidad. Tras vivir muchos años en el exterior —destacando su paso por Australia y una década en Austria, donde Mercedes aprendió el oficio del tueste—, la pareja regresó a Argentina para fundar Llama en 2018.
En su City Bell natal abrieron su primera casa matriz, equipada con una tostadora Probat para tostar café seleccionado de distintas partes del mundo. Poco después, plantaron bandera en La Plata y expandieron el proyecto a Buenos Aires bajo el formato de franquicia. Con la llegada de la pandemia, la trayectoria profesional de Matías (experto en regulación de bebidas y alimentos de Red Bull) los llevó a residir un año en Brasil y cuatro en Los Ángeles. Sin embargo, este año decidieron volver junto a sus tres hijos para echar raíces de manera definitiva en La Plata y reimpulsar el crecimiento de su marca.
Al entrar al nuevo local, el mostrador y la tostadora Probat en el habitáculo vidriado atrás.
Por estos días, Llama celebra el inicio de una nueva etapa con la apertura de un hermoso local. La oportunidad de dar el salto surgió de casualidad. Encontraron una esquina que resultó perfecta para la nueva etapa, desplegando áreas integradas y al aire libre: un gran salón principal, patio y una amplia vereda equipada con mesitas.
En la planta alta el espacio está destinado a coworking y salas de reuniones; en el entrepiso, la tostadora de traída de austria en un cubo vidriado; salón de frío y almacenamiento. Y la cocina de amplias dimensiones, clave para los planes de expansión que motivaron la mudanza.
“Todo se concretó de manera ágil: primero se trasladó el roaster y el centro de producción, y a las 2 semanas el montaje del salón que tomó tan sólo dos días, por lo que nos mudamos y los clientes casi no se dieron cuenta”, dice Mercedes y agrega: “faltan algunos detalles que iremos puliendo con el transcurso de los días”.
Café de especialidad tostado en el lugar y gastronomía saludable.
Con esta infraestructura, Llama elabora el 100% de su propuesta de manera artesanal e in situ: desde los panes, hojaldres y pastelería, hasta las tortillas para sus icónicos burritos y la oferta de cocina general. La propuesta de Llama acompaña el ritmo diario con una carta pensada para desayunos, almuerzos y meriendas donde el foco está puesto en la cocina saludable y alineada con las últimas tendencias.
En este despliegue, el huevo es un claro protagonista de la mesa: desde avocado toast, burritos hasta la ensalada California con panceta o trucha, que se consagra como la gran estrella de la casa. También hay sandwiches, ensaladas y muy pronto la incorporación de huevos turcos y benedictinos. Cada plato surge para complementar la identidad de la marca: “Nuestra impronta es el café, porque somos tostadores. Pero el café solo no es divertido, así que al abrir tantas horas tenemos que tener variedad de opciones de almuerzo para que puedas pedirlo en cualquier momento del día”, explican.
Esa misma variedad se moldea a la par de la dinámica y la vida del barrio, especialmente durante los fines de semana, cuando runners y ciclistas eligen el lugar tras salir a entrenar. “Hay quienes buscan opciones proteicas después de la actividad física y otros que prefieren darse un gusto, por eso incluimos en nuestra propuesta cosas más golosas”, dice Mercedes.
El salón principal conserva la estética de su anterior local.
Al entrar al local se exhibe un mostrador repleto de tentaciones: croissants, hojaldres de fruta, scones de queso, alfajores, budines, cookies y tortas. “Hicimos un largo recorrido para tener un buen pan de masa madre y un buen hojaldre. Ahora estuvimos trabajando en la medialuna, que la lanzamos este año; nos resistíamos porque veníamos con los hojaldres, pero no podía faltar”, revela la dueña. La propuesta se completa con una cuidada línea de pastelería sin gluten, tercerizada con una pastelera especializada sin TACC para garantizar la seguridad en la cocina.
A lo largo de estos años, Llama se convirtió en un verdadero referente del café de especialidad en la región, construyendo su prestigio taza a taza a fuerza de tueste propio y consistencia. La identidad y el perfil sensorial del café está en manos de Mercedes, quien se encarga de tostar el café. Con la técnica aprendida en Austria y valiéndose de un software austríaco Cropster, Mechi lidera el control de calidad y tuesta personalmente entre 3 y 4 veces por semana. Una curiosidad: la tostadora Probat refleja la dedicación de los amigos de 220Grad (Austria), de quienes Mechi aprendió el oficio.
Aunque a la distancia se mantuvo al frente supervisando el proceso junto al equipo, su regreso definitivo consolidó el trabajo en el roaster junto a Luis —quien lleva 7 años en la marca y está a cargo de los cursos—. «Me encanta este oficio. Buscamos el café en función de lo que quiero lograr en la taza; por ejemplo, que en un flat white se marque bien el espresso y la acidez, pero de forma balanceada», sostiene. Esto, sumado al barista de turno que domina con habilidad La Marzocco, la cafetera italiana cuya marca los acompaña desde sus inicios.
Mechi Salas aprendió el oficio en Austria y tuesta su propio café de Llama.
Para elevar aún más la vara de su propuesta, Llama sumó un nuevo hito a su búsqueda de excelencia: la incorporación de café verde con el sello Project Origin. Se trata de una prestigiosa firma creada en Australia por un fundador europeo: “es un sello de calidad mundial y logramos tenerlo acá. Además de la alta calidad del grano, lo que realmente destaca es la trazabilidad y el trato ético y justo en cada finca”, celebran. Con esta innovación, la marca reafirma el espíritu que la vio nacer: traer lo mejor de la cultura cafetera global para seguir transformando la taza cotidiana.
Más allá de la excelencia técnica en su propuesta de café, panadería y cocina, el verdadero alma del concepto de Llama reside en la experiencia del usuario. “Todo el espacio fue diseñado con una premisa clara: la comodidad absoluta de quien cruza la puerta”, cuenta Matías. “Esa intención se percibe en cada decisión de diseño, desde una disposición de mesas amplia y fluida en la sala que invita a quedarse sin prisa, hasta la cuidada ergonomía de las sillas y el diseño de las tazas, pensadas para que el acto de tomar un café sea un momento de pausa y disfrute pleno”.
Con una identidad que se consolida con los años y una visión clara de crecimiento, Llama demuestra que su historia en la ciudad recién empieza. La apertura de esta semana de su nueva casa matriz marca el hito perfecto para reencontrarse con su propuesta: un espacio pensado al detalle que vale la pena ir a descubrir hoy mismo.
Café con el sello Project Origin, garantía de calidad.
Llama Coffee Roaster
Cuándo: todos los días de 7:30 a 21 hs
Dónde: 474 (Pellegrini) esq 13 C, City Bell
En IG: @llamacoffeeroasters




