Un platense en la Quebrada: Ulises Fontana y el nuevo mapa del vino de altura jujeño

Por Silvina Baldino

En estos últimos años, la Quebrada de Humahuaca luce una postal diferente atravesada por una transformación silenciosa. El auge de la viticultura no sólo ha modificado el mapa productivo de Jujuy, sino también su propia identidad visual. Hoy, el paisaje desértico entre cerros multicolores convive con parajes verdes que le da la propia vid.

En ese paisaje magnético, donde la amplitud térmica extrema —de días calurosos y noches gélidas— exige que las uvas desarrollen pieles gruesas cargadas de color, aromas y cuerpo, un platense encontró su lugar en el mundo. Se trata Ulises Fontana, ingeniero agrónomo formado en la UNLP, quien se está consolidando como uno de los referentes de la viticultura de extrema altura.

Hace unos días estuvo presentando su linea de vinos en La Plata. Lo hizo junto a Marcelo Perrozzi, representante comercial de la bodega. Una degustación compartida con la familia y conocedores del vino en la vinoteca Alma de los Andes, de Av 44 y 26. Pero para entender el producto, hay que conocer sobre el recorrido que hizo Ulises para llegar a producir vinos de una zona poco explorada como es Jujuy.

Antes de meterse en el mundo del vino, Ulises experimentaba entre tanques y lúpulos en la fábrica de cerveza de su padre (Laurus, un sello indiscutido de la escena artesanal platense). La curiosidad por explorar los procesos de producción de la vid lo llevaron a embarcarse en un recorrido formación. Primero recaló en las bodegas de Mendoza, la escuela obligatoria del vino argentino. Pero su búsqueda de autenticidad y frescura lo llevó más lejos: cruzó el Atlántico para sumergirse en la escena de los vinos naturales en Alemania y luego voló a California, absorbiendo conceptos modernos en Paul Hobbs. Con todo ese bagaje, el platense regresó al país y en 2022 se incorpora al proyecto de Bodega Yanay, una novedad de Jujuy en una región poco explorada para la viticultura.

Ulises Fontana lidera el equipo de enología de Bodega Yanay. 

A 2360 metros sobre el nivel del mar, Ulises se sumó al desafío y hoy lidera una propuesta que busca llevar la identidad jujeña un paso más allá del omnipresente Malbec, apostando a un enfoque contemporáneo.

Jujuy en una botella de vino

Yanay es un proyecto que nació en Maimará, un pueblo custodiado por la Paleta del Pintor y habitado por la calma de su gente. El nombre, de raíz quechua, significa “mi morenita” y cobró vida en 2018 gracias al matrimonio de Andrea y Ariel Meyer, quienes decidieron invertir sus ahorros en 10 hectáreas de terroir de extrema altura.

“Yo me incorporé al proyecto hace 4 años (2022). Costó mucho armar y equipo y entender desde qué perspectiva íbamos a abordar”, cuenta Ulises. “A la hora de pensar un vino no solo hay que pensar en el suelo, en las variedades que tenemos y en el clima, sino qué queremos contar. Lo primero que hicimos fue un relevamiento de todo lo que se estaba haciendo en la quebrada. Decidimos que lo que queríamos mostrar era la amplitud térmica, porque nadie hablaba del clima de alta montaña. Y nuestros vinos son eso, una lectura fresca e intrépida de lo que es la región”.

La bodega se inauguró en enero de 2023, y ese mismo año se realizó la primera añada. “Hay 10 hectáreas de viñedos y elaboramos con uva propia. Eso fue lo que mas me atrapó, el entender entender el estado de la viña y trabajarla; poder pensar el vino desde la planta para transmitir la quebrada”, explica el ingeniero agrónomo.

Viñedos de Bodega Yanay

Iniciada en 2019, la viña de está compuesta por cepas de origen europeo. Del sur de Lyon y de Burdeos a través del Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot; y del Ródano con Garnacha, Syrah, Monastrell y Viognier. Bajo una filosofía de trazabilidad, agricultura de precisión y un manejo 100% orgánico, el proyecto celebró su vendimia fundacional en 2023. El mapa del viñedo, sin embargo, sigue mutando: recientemente sumaron a su microparcelación hileras de Semillón y Sauvignon Blanc.

La Quebrada de Humahuaca es un valle alto y estrecho, surcado por un viento frío del sur. El clima de montaña ofrece veranos sin temperaturas máximas extremas y noches muy frescas, una amplitud que garantiza frescura y acidez en los vinos, aunque también impone desafíos como la intensidad del sol.

Los suelos son diversos: desde perfiles con piedras y lajas casi sin materia orgánica hasta otros más profundos y pesados. Esa riqueza se traslada al viñedo, fragmentado en microparcelas que luego se traducen en microvinificaciones. Para eso la bodega fue equipada con clayvers, ánforas, huevos de cemento, barricas y tanques de acero.

“Con los vinos queremos mostrar la filosofía de trabajo que tenenos, esta cara fresca y de fineza que los brinda la quebrada se refleje en los vinos”, dice Ulises quien da cuenta con entusiasmo del fenómeno que late en la región: “En estos últimos años han aparecido muchas bodegas en la zona. Ya son 16 bodegas las que estamos agrupadas en la asociación Bodegas de la Quebrada de Humahuaca, con un trabajo incansable de productores y un espectro amplio de vinos, con asesores que van desde Matías Michelini hasta Marcos Etchart”.

Ulises Fontana durante la presentación de sus vinos en La Plata.

Un dato no menos importante es que este año, es que la Quebrada de Humahuaca ha sido galardonada como Mejor Ruta del Vino de la Argentina en los premios Wineexplorers, y Bodega Yanay como Mejor Nuevo Emprendimiento.

Hoy sus vinos se posicionan en los más distinguidos restaurantes del país. Están en la carta de prestigiosos restaurantes porteños como Don Julio y Anchoita. Los precios de las etiquetas oscilan entre 30 mil y 80 mil pesos, con un total de producción actual de 25 mil botellas.

Ulises Fontana cambió el pulso urbano de La Plata por la inmensidad de la Quebrada. En ese cambio de escenario, no solo exportó el talento platense a una de las zonas vitivinícolas más emocionantes y prometedoras del continente, sino que está ayudando a escribir, botella a botella, el nuevo capítulo del vino de montaña en Argentina. Si andan por la Ruta del Vino de Jujuy, Maimará es una parada obligatoria para entender hacia dónde va el futuro del sector. Yatay abre al público para degustaciones.

En IG: @bodegayanay

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