Casa Thinku: cocina nikkei y culto al vino a puertas cerradas

Por Silvina Baldino

La Plata tiene un nuevo refugio gastronómico que escapa a los moldes convencionales. Casa Thinku no es un restaurante, es una propuesta que invita a bajar el ritmo y recuperar el ritual del encuentro.  Es la vivienda del cocinero Daniel Negretti, quien tras una sólida trayectoria en consultoría y gestión gastronómica decidió abrir las puertas de su hogar para transformar el acto de comer en una experiencia compartida y sin prisas.

“El proyecto surge por un deseo de tener un lugar donde poder expresarme como cocinero”, cuenta Daniel.  “Desde hace muchos años hago asesorías , aperturas de locales y trabajos con una franquicia de sushi; Yo soy de Adrogué y en Buenos Aires hacía muchos almuerzos privados y eventos; pero desde que me mudé a La Plata hace 9 años tenía pendiente esta idea de generar este tipo de espacios, y como tenemos una casa cómoda, lo activamos”.

En una calle tranquila del barrio La Loma, una casa grande y cómoda se despoja de su cotidianidad algunas noches al mes para transformarse en Casa Thinku. Bajo el concepto de club gastronómico, el living de la casa se convierte en un salón exclusivo donde la intimidad de lo privado y la sofisticación de un menú de pasos se fusionan para crear una experiencia de encuentro real.

 Una ambientación cálida para para recibir a comensales que buscan una experiencia íntima.

Daniel y su pareja Anita, abren las puertas de su propia vivienda para convertirla en un restaurante a puertas cerradas, donde la calidez de un hogar y el rigor de la cocina de autor conviven en una armonía poco frecuente. Al alejarse del formato tradicional de salón, Casa Thinku se permite una libertad creativa que pocos lugares logran sostener, ofreciendo entre 4 y 6 cenas exclusivas por mes, siempre bajo reserva previa.

“Casa Thinku es el lugar donde me identifico, donde comparto y sociabilizo. Aquí, la sobremesa empieza apenas te sentás”, enfatiza Daniel, quien considera el maridaje como el eje trasversal del proyecto: “La comida y el vino funciona como un nexo para sociabilizar, para relacionarse y abstraerse del mundo en que vivimos; y nosotros trabajamos para que eso suceda”.

En Casa Thinku la propuesta se sostiene sobre un binomio indivisible donde la cocina de autor y el maridaje dialogan en un plano de absoluta igualdad. Aquí, cada receta nace pensando en su etiqueta y cada etiqueta se selecciona para elevar el plato; un trabajo de curaduría minuciosa realizado junto a Luli de Vinando Club que garantiza que la experiencia sea completa.  “Hacemos una curaduría de vinos, a la par de la cocina. Somos amantes del vino y que la propuesta esté pensada con maridaje, eleva la experiencia. Por eso trabajamos con Luli de Vinando Club”.

Daniel Negretti y equipo en la cocina de Casa Thinku.

La propuesta del lugar es dinámica: cena por pasos, eventos de copeo con platitos diseñados para acompañar los vinos seleccioandos, degustaciones libres, y próximamente habrá omakase, un regreso a las raíces del cocinero con el sushi de alta calidad. “Siempre con el pilar de una gastronomía de autor, porque creamos nuestras propias recetas, y una armonía con los vinos”, dice.

El vínculo de Daniel con la cocina nikkei nació en sus inicios como cocinero. En 2011 abrió “Pensá en Sushi” en su Adrogué natal, un proyecto que, al día de hoy, sigue vigente. Desde entonces, la gestión y la creación gastronómica se volvieron su único lenguaje.

“Durante mi recorrido me tocó trabajar con cocineros peruanos, lo que llevó a enamorarme de su cocina. Primero me fascinó la combinación de la fusión peruana-japonesa, y después entendí que lo nikkei es un concepto más amplio, que lo nikkei significa cualquier gastronomía del mundo fusionada con la japonesa y comencé a aplicarlo en la gastronomía latinoamericana. Tenemos una enorme diversidad de sabores, colores, ingredientes que tenemos en la tierra, el mar, montaña, meseta, selva.. con la fusión de la cocina japonesa, que es minimalismo, respeto por el producto, responsabilidad técnica, genera algo explosivo. Por eso me gusta tanto”.

“En mi cocina hay productos que siempre están: el miso,  la salsa de soja, la salsa de ostras, aceite de sésamos, distintos ajíes andinos; y están presentes en los distintos formatos. La cocina japonesa atravesando latinoamérica es una gastronomía potenciadora y le da un toque distintivo”, asegura Daniel.

Arroz salvaje negro – gyozas de pato confitado – crème brûlée de maíz, 3 pasos del menú de mayo. 

Cada mes el menú se piensa en base a los productos de estación y a las etiquetas que la sommelier quiera presentar. “Sentimos al vino como parte del plato; de ahí esa alianza que tenemos con Vinando Club”, subraya el cocinero y agega: “es una sinergia que se siente, desde los maridajes hasta el servicio en el salón; y eso se logra con un buen trabajo en equipo, que incluye a mi mujer Anita, que se encarga de la ambientación y de las mesas”.

Cena por pasos: la experiencia

Al cruzar el umbral de Casa Thinku, la ciudad queda afuera. El living comedor, transformado con una sensibilidad exquisita y una atmósfera de misterio y calidez. Sobre las mesas, luces bajas, copas de cristal y el detalle constante del agua fresca anticipan el despliegue que está por comenzar.

Desde el salón contiguo, a través de una apertura que permite espiar el ritmo vibrante de los fuegos, Daniel sale a escena para presentar cada uno de los 6 pasos. No solo describe ingredientes; cuenta el porqué de cada creación, compartiendo la filosofía de su cocina de autor. A su lado, Luli toma la palabra para descorchar historias. Con una narrativa cercana, introduce cada etiqueta, explicando el origen de la bodega y la razón técnica —y emocional— detrás de cada maridaje, transformando la copa en un diálogo con el plato.

Mientras tanto, Anita se desliza por el salón con la fluidez de quien conoce cada rincón. Su presencia es la que garantiza que la magia no se interrumpa: es la encargada de que los platos lleguen en su punto justo y de que, en la mesa, la atención sea tan impecable como el menú.

Casa Thinku es un espacio diseñado para abstraerse del mundo exterior, donde la gastronomía de producto y el respeto por el vino invitan, inevitablemente, a querer volver. “Yo me identifico mucho con el lugar, donde el ruido del salón y el de la cocina cuando se juntan, es música. Disfruto mucho de cocinar y oír el bullicio del salón. Es un lugar donde la gente quiera volver”, puntualiza el cocinero.

Daniel, Anita, Luli y el equipo de cocina en Casa Thinku

En Instagram: @casathinku / @vinandoclub

 

 

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