La Garage en La Plata: quiénes son las cocineras que llegan a Dicha para un evento imperdible

Por Silvina Baldino

Lo que empezó en 2020 como un pequeño punto de despacho en una vereda en plena pandemia, se transformó con el tiempo en un hitazo la escena culinaria porteña: un espacio donde conviven el pan, los laminados y una cocina curiosa, creativa y sin demasiado reglas.

Sobre la calle Arévalo, en el corazón del polo gastronómico de Palermo, La Garage abrió sus puertas con un espíritu puramente artesanal y a pulmón. Desde sus inicios en formato 100% take away, un mostrador imponente exhibía cada creación del día mientras que, a pocos pasos, la cocina quedaba a la vista de todos. Esa transparencia arquitectónica no fue casual: siempre reflejó la informalidad y la honestidad radical de su proceso, donde el oficio se muestra sin secretos ni artificios.

Detrás de este proyecto están Martina “Machu” Schvarzstein (32) y Sol Eskenazi (37), dos porteñas cuyas trayectorias se cruzaron de la manera más inesperada. Martina traía el oficio técnico tras haberse formado profesionalmente en el Instituto Gastronómico Argentino (IAG), mientras que Sol aportaba una sensibilidad especial para la gastronomía. La chispa que encendió la sociedad no surgió en una cocina industrial ni en una oficina, sino en un intercambio casi místico que marcó el destino de ambas.

“Conocí a Machu durante la pandemia cuando vendía productos, entre ellos un budín de banana que me pidió y me entregó un martes 13 bajo la lluvia. Ese budín me tocó la fibra porque me recordó a un leicaj que hacía mi abuela y sentí que era una señal para hacer algo con ella. Tenía el garage (vivía en la casa de arriba), así que empezamos a charlar y a cranear posibilidades”, rememora Sol. Aquel encuentro fundacional demostró que las coincidencias no existen: más allá de la sociedad comercial que construyeron, lo que verdaderamente sostiene a La Garage es una gran amistad y una visión compartida sobre la comida.

La Garage, en Palermo.

El proyecto tomó forma definitiva en el 2020 y abrió sus puertas formalmente el 11 de noviembre de ese mismo año. En un contexto dominado por las restricciones sanitarias, la arquitectura original del lugar jugó un rol decisivo. Un pequeño garage de barrio se convirtió en el escenario ideal para el formato take away, albergando en pocos metros cuadrados una diversidad de disciplinas gastronómicas y desplegando un imponente mostrador para que se luzcan los productos.

La respuesta del público no se hizo esperar y el espacio comenzó a expandirse de forma orgánica hacia la calle. “Al año y medio, más o menos, logramos poner un deck. Al principio eran sillas y reposeras sueltas en la vereda”, recuerdan entre sonrisas sobre esos primeros meses de vereda viva. Lo que nació como una necesidad operativa terminó definiendo el espíritu descontracturado del local: tomar un café filtrado con grano de especialidad sentados al sol, disfrutando del ritmo pausado del barrio.

En los inicios, la dinámica diaria era una proeza a cuatro manos donde no había división tajante de tareas. Martina y Sol se encargaban absolutamente de todo: abrir el local temprano, limpiar, hornear, despachar los pedidos, cobrar y empaquetar cada producto. Ese contacto directo con cada etapa del proceso les permitió consolidar una identidad sólida antes de dar el siguiente gran paso de escalabilidad.

A medida que la demanda creció y las filas en la vereda se volvieron una constante, la estructura tuvo que adaptarse sin perder la calidez artesanal. Hoy en día, La Garage cuenta con un equipo de nueve empleados que acompañan a las fundadoras. En esta nueva etapa, el liderazgo se distribuyó de manera natural según los talentos de cada una: Machu está al frente de la cocina, marcando el ritmo, la calidad y el orden gastronómico; mientras que Sol lidera la gestión administrativa y los recursos humanos.

El mostrador de La Garage: laminados y sandwich de pastrami, un emblema del lugar.

La propuesta gastronómica de La Garage esquiva las etiquetas tradicionales y abarca sin complejos desde el desayuno y el almuerzo hasta la merienda y el aperitivo. Con el producto de estación y el oficio como banderas indiscutibles, el menú despliega un repertorio de productos que ya son de culto: la cremosa torta vasca, sus hojaldradas medialunas, el sandwich de pastrami, los tradicionales knishes de papa, el emblemático budín de banana que dio origen a la historia y una inolvidable torta invertida.

Salir del garage y sumarse a eventos

Esa vocación por explorar sabores sin ataduras se traduce también en una permanente búsqueda de alianzas culinarias. Para las creadoras, los pop-ups y las colaboraciones son una fuente inagotable de dinamismo. “Nos encanta hacer eventos, nos encanta ir a lugares o que vengan personas a traer todo su conocimiento. Es divertido el intercambio, es divertido salir a tomar aire, jugar en otros lugares. El intercambio del conocimiento siempre es algo muy constructivo y nutritivo”, afirman sobre esta filosofía itinerante.

En ese contexto de celebración y juego compartido se enmarca su próxima parada: la ciudad de las diagonales. El sábado 5 de septiembre, las chicas de La Garage desembarcan en La Plata para apoderarse de la cocina de Dicha (5 y 41) en un almuerzo especial con motivo de su cuarto aniversario. Una fecha marcada en rojo en el calendario gastronómico local que promete cruzar las mejores creaciones de ambos proyectos en una jornada festiva.

A partir de las 11, las chicas de La Garage estarán con un mostrador de delicias saladas (sándwich de pastrami, shakshuka, knishes y danesa de hongos) y tentaciones dulces como brioche de peras al Malbec y leicaj. Por su parte, Dicha sumará postres fuera de carta —entre ellos mousse de chocolate al 70%, milhojas de manzana y caramelo, flan de dulce de leche y condensada, y profiterol de café y chocolate— junto a toda su pastelería habitual, sorteos y sorpresas. El broche de oro llegará a las 16 hs cuando el equipo de Dicha sople las velitas y una torta para compartir con todos los asistentes.

Para Machu y Sol, esta visita representa una oportunidad hermosa para conectar con un público diferente y curioso. “Estamos muy contentas de ir a La Plata, muy felices por la invitación y muy agradecidas. Nos motiva mucho salir del circuito conocido, para ir a conocer gente nueva; personas que quizás alguna vez se vinieron hasta La Garage o que nos van a conocer por primera vez, y llevar nuestra propuesta para allá”, expresan con entusiasmo.

El encuentro del próximo sábado en Dicha será una fiesta de platos emblemáticos donde la shakshuka, el pastrami, los knishes y el leicaj convivirán sobre la mesa para compartir entre amigos. La Garage llega a La Plata no sólo con su alta cocina de barrio, sino con esa frescura inconfundible que demuestra que cuando el oficio se combina con la amistad, la gastronomía se convierte en una verdadera celebración.

Sol Eskenazi, Sole Hernández y Machu Schvarzstein juntas el 5 de septiempre en Dicha.

En IG: @_lagarage

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