A pocos metros de la concurrida calle Cantilo, una de las propiedades con mayor valor histórico de la localidad ha abierto sus puertas transformada en un oasis multidisciplinario. Se trata de Casa Mable, un proyecto liderado por Francisco Blanco, Juan Pablo Belatti y Diego Agüero, quienes lograron fusionar en un mismo espacio el cuidado de la salud, el encuentro social, la expresión artística y la buena gastronomía.
La iniciativa nació del deseo de dos amigos (Francisco y Juan Pablo) de compartir un proyecto guiado por valores fundamentales como la familia, la amistad y el encuentro. “Siempre nos gustó la gastronomía y hablábamos de tener un proyecto juntos”, cuenta Francisco. “Paula (Bonaura), mi pareja es médica especialista en dermatología y trabaja en la Plata. En una de las charlas me dice que tenía ganas de abrir un espacio de bienestar y salud en City Bell”. Fue ahí cuando surgió la idea de hacer sinergia y abrir un espacio con un concepto único: un lugar donde la cafetería funcionara como una gran sala de espera para el centro de salud, o simplemente como la excusa perfecta para reunirse, disfrutar de algo rico y compartir eventos culturales y sociales.
Al rescate de la identidad fundacional
Al momento de empezar a materializar ese sueño y poner en marcha las refacciones en mayo de 2025, Diego Agüero se sumó formalmente al equipo. La búsqueda del lugar ideal para materializar este cruce de mundos los llevó ante una arquitectura cargada de memoria. La propiedad elegida es una de las cinco casas fundacionales de City Bell, erigida a principios de 1900 durante el asentamiento de los ingleses vinculados al desarrollo del ferrocarril.
Así estaba la casona antes de su iniciar su puesta en valor.
Esta imponente casona de estilo colonial y dos plantas —rodeada por un frondoso parque con pileta— perteneció históricamente a la familia De Ferrari. Jorge De Ferrari la adquirió en 1989 y, tras su fallecimiento en abril de 2025, el legado quedó en manos de sus hijas. En mayo de ese mismo año, comenzaron las minuciosas obras de refacción. “Buscamos hacer una puesta en valor y respetar la casa fundacional de City Bell”, destaca Francisco, enfatizando que se conservaron con rigurosidad los detalles originales de la estructura.
El propio nombre del espacio es un reflejo de su filosofía. Al definir la convivencia entre la salud y la cafetería con veta artística, el equipo se propuso dar vida a un lugar profundamente humano, basado en el respeto, la cortesía y la calidez. De ese juego de palabras y de la premisa de que la gente se sienta tan a gusto como en su propio hogar, nació Casa Mable (a-mable).
Dos mundos bajo un mismo techo
El interior de la casona se despliega en dos propuestas claras y complementarias. Por un lado el Centro SHo, un espacio dedicado íntegramente al bienestar y la salud. Su nombre, que en japonés significa “punto de inicio”, sintetiza el propósito del área: que la llegada de cada paciente sea el punto de partida hacia una mejor calidad de vida. El espacio cuenta con consultorios completos de cardiología y odontología, atención en dermatología, nutrición, y un sector de cosmiatría con tratamientos estéticos y de cuidado para la piel.
“Nosotros elegimos a los profesionales del centro Sho, no son consultorios médico. Son familia, amigos, conocidos que sabemos que son excelentes profesionales y van en la línea humana que nosotros coincidimos. Porque todo aquel que esté en casa Mable tiene que brindar amabilidad y servicio”, sostiene Francisco.
Por el otro, La Nomadía, a cafetería del complejo, concebida no sólo como un espacio gastronómico para disfrutar de una pausa, sino también como un punto neurálgico diseñado para albergar diversos eventos culturales y sociales. “Queremos que venir a este lugar sea un viaje en sí mismo, o de lo contrario que sea una pausa en su viaje diario; estamos todo el día corriendo, hiperconectados; en el café no hay televisores, hay mucho ventanal al verde, obras de arte, música suave… transmitir esa cuestión de hogar y de conexión que sea una pausa”.

El diseño del espacio fue pensado para que la convivencia de sus dos propuestas fluya de manera orgánica a través de dos accesos diferenciados. Quienes ingresan por la puerta principal de la casona se encuentran directamente con el Centro SHo, cuyas prestaciones médicas y estéticas se distribuyen entre la planta baja y la planta alta, manteniendo una conexión interna y directa con el sector gastronómico.
Por otro lado, aquellos que asisten exclusivamente a la cafetería cuentan con un ingreso independiente a través de un portón que conduce a una gran abertura vidriada. Al traspasarla, son recibidos por una barra con mostrador donde se despliegan las opciones de pastelería junto a la máquina de café; desde allí, un pasillo —que regala una atractiva vista a la cocina a la vista— conecta fluidamente hacia el resto de los salones.
Una propuesta gastro versátil
La carta de Nómina acompaña la transición del día con opciones que van desde la pastelería fina hasta almuerzos elaborados. la propuesta fue pensada por Federico Vallina, cocinero platense con trayectoria en la ciudad. Para el desayuno o la merienda, medialunas, una cuidada variedad de laminados, avocado toast, tostados tradicionales y chipá calentito.
Federico Vallina y Francisco Blanco en La Nomadía.
Quienes buscan algo dulce encuentran budines, alfajores, cookies, muffins y una selección de tortas con clásicos infaltables como el lemon pie, crumble de manzana, cheesecake, carrot cake y marquise de chocolate, entre otras. En el apartado de sándwiches, las estrellas de la casa son el de focaccia —con lomito ahumado, rúcula, cebolla morada, aceitunas negras y alioli— y el clásico sándwich en pan francés con mortadela y pesto. Para el almuerzo, el menú se diversifica con alternativas frescas y reconfortantes que van desde wraps y tartas del día hasta platos principales como pollo con cremoso de papas, y woks (ya sea de arroz y verduras o su opción con pollo).
Casa Mable es un espacio vibrante, con posibilidad de hacer coworking pero también pensado para el encuentro de emprendedores y artistas que buscan inspirar y compartir sus proyectos. A lo largo de este mes de apertura, ha sido sede de diversas actividades que van desde talleres literarios hasta catas de vino y vermú, consolidándose como un punto clave para generar charlas y comunidad.
Entre sus propuestas más recientes destaca la colaboración con Andar Urbano, quienes organizaron un recorrido por City Bell que culminó con una merienda en el lugar. “Para quienes deseen sumarse a estas experiencias, el próximo 14 de agosto se llevará a cabo una nueva cata de vinos”, apunta Francisco y revela un dato: “Las Cabañas de City Bell que están acá al lado son unas unidades de alojamiento para turistas (vagones de tren) que administra Lucia De Ferrari, una de las hijas de Jorge. El desayuno está incluido en café La Nomadía”.
Casa Mable logra así que la preservación del patrimonio histórico y la vanguardia en servicios de bienestar convivan en perfecta armonía, devolviéndole a la comunidad de City Bell un fragmento vivo de sus orígenes.
La entrada a Centro Sho.
Los consultorios están equipados y son luminosos.
La cafetería.
Tartas y wraps entre las opciones de almuerzos.
La entrada a La Nomadía.
Casa Mable
Dónde: 471 nro. 236, CB
Cuándo: martes a sábados de 9 a 20 hs. Domingos de 15 a 20 hs. Lunes cerrado.
En IG: @casamable.cb / @centro.sho / @lanomadia




