Antes de transformarse en hotel, el edificio vivió una larga historia como uno de los muchos palacios privados predominantes en los barrios ricos de Buenos Aires entre 1880 y 1930. El edificio que alberga este hotel hoy en día fue el lugar del nacimiento del político local Nicolás Rodríguez Peña, además de lugar de encuentro para numerosas reuniones secretas entre patriotas que dieron lugar a la Revolución de Mayo.
Con una apertura estratégica el 13 de noviembre de 2018 —en pleno marco del G20— el Palladio Hotel Buenos Aires MGallery Collection pisó fuerte desde el primer día. Hoy, su notable evolución y posicionamiento en la ciudad son el resultado directo de una hospitalidad impecable y un servicio al huésped de primer nivel.
Sobre la Avenida Callao, frente a la emblemática plaza Rodríguez Peña y muy cerca de los puntos emblemáticos de la ciudad, el hotel no sólo ofrece un refugio de alta gama, con gastronomía y espacio de bienestar, sino una verdadera experiencia inmersiva que transporta a los huéspedes a la Buenos Aires de 1810.
Cuenta la historia, que en el año 1810 en esa antigua casa se realizaban reuniones secretas entre grandes próceres argentinos para empezar a gestar lo que fue la Revolución de Mayo, la cual dio comienzo a la creación del estado argentino, y su independencia, que se consolidaría 6 años después.
La propiedad a principios del siglo XIX.
Casi un siglo después, en este lugar el arquitecto Luis Marin levantó petit hotel de tres pisos, donde logró reflejar el modelo tradicional de la arquitectura de la época. Años más tarde, con sus vitrales, chimenea y los salones de Rodríguez Peña que sobrevivieron al paso del tiempo, el petit hotel dio paso a una mutual de médicos porteños, hasta que en 2010 fue demolido, con la condición de preservar ciertos espacios, como las salas principales.
En la actualidad nos encontramos con “Palladio Hotel”, cuyo edificio moderno de 11 pisos contrasta con aquella arquitectura de estilo europeo que caracteriza al barrio. Luego de tantos años transcurridos, se encontraron algunos objetos de arte antiguos, como una escultura de bronce florentino, de exquisita belleza y gran naturalismo que supo ser testigo y revive la historia de la época.
Gracias a un grupo de importantes especialistas, se logró rescatar la “Boisserie” de madera de roble que revestía las paredes de dos de sus salones principales. Se trabajó en su restauración y adecuación, y supieron darle vida para que hoy sean protagonistas de una nueva historia.
El salón Rodriguez Peña es una de las joyas de la ciudad.
Los pisos de roble lucen como en aquella época y los ornamentos de yeso se conservan tal como estaban en los actuales salones Rodríguez Peña del hotel, que se utilizan para eventos, desfiles o cenas especiales. Desde el lobby se accede a estos salones patrimoniales, pasando por el restaurante Negresco, abierto al público.
Con frecuencia se lleva a cabo la propuesta “Sabores con Historia”, una experiencia que transporta a los visitantes a un viaje en el tiempo hacia 1810. En los salones originales de la antigua casa de Nicolás Rodríguez Peña, figura clave de la Revolución de Mayo, los asistentes pueden disfrutar del ritual del té y sumergirse en los relatos, costumbres y conspiraciones que dieron forma a nuestra historia.
El hotel recibe su nombre por el arquitecto italiano Andrea Palladio, quien sentó las bases de un nuevo lenguaje arquitectónico basado en la proporción y los órdenes arquitectónicos antiguos, y supo actualizar la herencia de las formas clásicas.
En 2025 Palladio fue reconocido con la certificación Oro en sustentabilidad, un hito que destaca sus iniciativas de gestión ambiental y responsabilidad social, demostrando que el verdadero lujo actual es, fundamentalmente, consciente. Para lograr el nivel ORO, Palladio Hotel MGallery Buenos Aires, ha aplicado cambios en las distintas dimensiones que implica esta nueva tendencia en la industria del turismo.
La piscina climatizada está ubicada en la terraza.
Algunos de estos cambios fueron la instalación de un panel solar en La Terraza, para alimentar de energía a esta área; un sistema de flujo de agua que recoge el agua de lluvia para regar el pulmón verde del hotel y terminales de cargadores para bicicletas ecológicas y monopatines eléctricos, con el fin de impulsar la movilidad sustentable.
En los cuartos, se retiraron botellas de plástico de un solo uso para pasar a utilizar latas de aluminio sustentable; se colocaron amenities reutilizables y de papel reciclado y se comenzaron a utilizar llaves de material de bambú, evitando el uso de plástico virgen. También, se colocaron cestos de doble compartimiento para separar residuos orgánicos, y terminales de corte de energía en las habitaciones entre otras iniciativas.
Sus 113 habitaciones, amplias y bañadas de luz natural, cuentan con ventanales que se abren a balcones privados, ofreciendo vistas inigualables de la geografía urbana de Recoleta.
Cada espacio está equipado con amenities de alta gama, baños de mármol y tecnología integrada. Para quienes buscan una pausa reparadora en medio de la ciudad, el hotel despliega un sofisticado Wellness Center que incluye: Spa con tratamientos exclusivos; piscina climatizada y solárium en la terraza. El tepidarium es una de las principales atracciones del Secret Spa, una sala de relajación fusionada con luces de colores que, según sus impulsores, ayudan a la regeneración celular, equilibran el cuerpo y mejoran la relajación. Hay programas especiales para parejas y para ir con amigas.
Además, el hotel cuenta con gimnasio de última generación con increíbles vistas a la ciudad de Buenos Aires; y salones versátiles para eventos corporativos y sociales.
Propuestas de spa para pasar la tarde con amigas.
La propuesta experiencial de Palladio se completa en el plano gastronómico con Negresco Bistró. El restaurante de la casa ha renovado su carta bajo la dirección del chef ejecutivo Facundo Stefano, un nombre con más de 20 años de trayectoria en las cocinas más exigentes a nivel local e internacional. “La propuesta de Negresco Bistró busca redescubrir la cocina mediterránea a través del respeto absoluto por el producto de estación, la precisión técnica y una estética visualmente estimulante”, señalan desde el hotel.
Los platos de esta temporada combinan ingredientes frescos de productores locales con sabores equilibrados y una impronta contemporánea, convirtiendo al restaurante en una cita obligada para el circuito sibarita de Buenos Aires. Entre las entradas se destacan la ensaladilla con crema de palta, langostinos, chipirones y camarones salteados, la sopa de arvejas con láminas de hinojo, crema ácida y codillo braseado, y la trucha curada en sal de cítricos.
Dentro de los principales, se destacan preparaciones de carácter y profundidad de sabor como el pastel de osobuco braseado con cremoso de papa gratinado, trofie al pesto genovés con langostinos salteados al ajillo, el pollo de campo confitado con sofrito de chorizo, garbanzos y cremoso de ajo asado, y el lomo con polenta de maíz blanco trufada, portobellos grillados y salsa de Malbec con chocolate amargo. También hay pesca y pastas.
Negresco Bistró fusiona sofisticación y calidez en un ambiente único. Aquí, cada detalle —desde el emplatado meticuloso hasta la curaduría de su bodega— está diseñado para crear una experiencia gastronómica memorable, abierta tanto a huéspedes como al público en general.
En el corazón de Recoleta, Palladio Hotel no solo redefine la hospitalidad de alta gama, sino que cuenta una historia. Es el punto de encuentro donde la memoria de nuestro país y el compromiso verde se abrazan para dar forma a una experiencia de hospitalidad con propósito.
La vista de Buenos Aires desde los balcones del Palladio.
Habitaciones amplias, con detalles de confort y vistas a la Plaza Rodríguez Peña.

El lobby bar del Palladio.
Alaska, el postre emblema del restaurante.
Tratamientos de spa en el Wellness Center.

Los desayunos del Palladio Hotel.
Risotto, uno de los platos fijos en la carta de Negresco y Facundo Stefano, chef.

Palladio Hotel
Dónde: Av Callao 924, CABA
En IG: @palladiohotelba




