Pasamos mil veces por el boulevard 53. Miramos el verde del Bosque, apuramos el paso hacia las facultades o buscamos un café cerca. Sin embargo, para muchos platenses, la fachada blanca que se asoma a la altura de las calles 1 y 2 sigue siendo un enigma cotidiano. Es la Casa Curutchet, una joya de la arquitectura mundial declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2016, y el secreto mejor guardado (o más ignorado) de nuestra propia ciudad.
La gran novedad es que este ícono ya no es sólo para mirar desde la vereda. A fines de 2025, después de décadas de alquiler, el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires compró la única obra de Le Corbusier en América Latina y reactivó las visitas guiadas, abriendo una oportunidad perfecta para hacer turismo local y entender por qué esta obra cambió la historia del diseño residencial.
En esta nueva etapa, la Casa sigue recibiendo a estudiantes, docentes e investigadores de distintos puntos de la Argentina y del exterior para que realicen sus visitas guiadas. Durante los últimos días nos visitaron grupos de distintas universidades de Brasil, la Cátedra Roca Sardín de la Universidad de Buenos Aires, la Cátedra Arquitectura 2 de la Universidad Nacional de Córdoba y la Maestría en Proyecto de Intervención en el Patrimonio Territorial, Urbano y Arquitectónico de la UNSAM. La Casa Curutchet se consolida así como un espacio de encuentro, formación e intercambio en torno a la arquitectura, el patrimonio y la cultura proyectual.

La historia de la casa parece de película. En 1948, el cirujano platense Pedro Domingo Curutchet decidió que quería una casa-consultorio innovadora. Sin vueltas, le escribió una carta al mismísimo Le Corbusier, el máximo referente del Movimiento Moderno, que vivía en París. Para sorpresa de muchos, el arquitecto suizo-francés aceptó el desafío de diseñar en un lote pequeño, entre medianeras y con una vista privilegiada al diseño urbano de La Plata.
Como Le Corbusier nunca viajó a Argentina para la obra, delegó la dirección de la construcción en otro grande de nuestra arquitectura: Amancio Williams (el creador de la famosa Casa sobre el Arroyo en Mar del Plata). El resultado fue un manifiesto vivo de los “cinco puntos de la arquitectura moderna”: pilotes, planta libre, fachada libre, ventanas corridas y la terraza jardín.
La experiencia
Cruzar el umbral de la Casa Curutchet es entrar a una dimensión donde el espacio, la luz y la naturaleza juegan bajo sus propias reglas. El recorrido está pensado para activar todos los sentidos. El árbol central es uno de los puntos fuertes de la casa. Un álamo que brota desde el patio bajo de la casa y atraviesa los pisos, integrando la naturaleza de una manera orgánica y poética. La rampa de acceso propone un “paseo arquitectónico”, donde las visuales del Bosque van cambiando a cada paso.

El diseño resolvió con maestría la convivencia de la vida privada y la profesional. En la primera sección se encuentra el consultorio del Dr. Curutchet; cruzando el patio, la vivienda familiar, suspendida sobre el terreno. La terraza-jardín y los parasoles son espacios que fueron pensados para domar la luz del sol y regalar postales únicas de la plaza y los árboles platenses.
Cada rincón conserva esa búsqueda de la funcionalidad y el confort que Le Corbusier calculaba minuciosamente con el “modulor”, su propio sistema de medidas basado en las proporciones humanas.
Las visitas guiadas se realizan de martes a domingos y están organizadas en 4 turnos diarios (10.00, 11.30, 14.00 y 15.30 hs) para garantizar una experiencia íntima y sin amontonamientos. Para apuntarse escribir a visitascasacurutchet@cauba.org.ar. Un planazo ideal para el fin de semana o para cortar la rutina a mitad de semana con una dosis de cultura local.
En IG: @casa.curutchet




