Tres pulperías para salir a rutear y explorar pequeños pueblos

Los fines de semana vale escaparse de la ciudad y hacer un viajecito corto gastronómico. En #Pinta te contamos sobre 4 lugares que te transportarán a otra época y donde vas a poder comer ricas preparaciones argentinas.

▸ La Pulpería de Juan

A 114 kilómotros de La Plata está Abbott, un pequeño pueblo cercano a San Miguel del Monte. Frente a la vieja estación de tren, construida por el ingeniero que le dio el nombre al pueblo, está la Pulpería de Juan, una antigua esquina de Ramos Generales funcionó desde 1917 atendida por el mismísimo Juan del Pozo y su hija Natalia.

Son famosas sus picadas pero tambien sus empanadas fritas o al horno y el bife a la riojana, una receta transmitida de generación en generación. En carta hay otras minutas y pastas caseras. Los domingos al mediodía hay carne al asador. Abre viernes a la noche; sábado y domingo todo el día. Después del almuerzo un paseo por la vieja estación de tren y la capilla Santa Margarita de Cortona, una construcción centenaria y emblemática de Abbott.

En IG. @pulperia_lodejuan

▸ La Querencia

Una construcción pintada de rosa que es referencia de toda persona que llegue a Monasterio, un paraje de la ruta 2 entre Chascomús y Lezama. Es un antiguo almacén de campo reciclado, con la cancha de pelota-paleta y el parque para pasar la tarde bajo los árboles.  Todavía se conserva la misma fachada, en una esquina que ya es emblemática del paraje.

La propuesta en La Querencia es simple: un menú con clásicas picadas, empanadas. también hay pastas, milanesas y platos de olla en temporada invernal. Cuando hay parrillada, el menú es libre: entrada, parrillada con carne y achuras; y un postre. Para visitar luego del almuerzo, está la vieja estación de tren y la Laguna Chis Chis.

En IG: @laquerenciamonasterio

▸ Almacén Museo La Protegida

A 150 km de La Plata, un viejo almacén de ramos generales que funciona como la pulpería del pueblo. Es el Almacén Museo La Protegida; está en Navarro y un viaje sin escalas al pasado. Al cruzar su puerta, la arquitectura original —con techos de doble altura y estanterías de madera repletas de latas, botellas y objetos antiguos— sumerge al visitante en una atmósfera de principios del siglo XX.

La propuesta se centra en la honestidad de la cocina de producto y los sabores de herencia. Las empanadas de carne cortada al cuchillo fritas son un emblema de la casa. También hay tablas de quesos y embutidos locales, seguidas por carnes, platos de olla o pastas caseras, invitan a una pausa necesaria donde la paciencia del servicio y la calidad de la materia prima son protagonistas . Un dato curioso: por aquí pasó Juan Moreira, el legendario gaucho que dejó su huella en la historia de Navarro. Abre de miércoles a domingos, mediodía y noche.

IG: @laprotegida.navarro

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