Maru Mutti y su Bitácora Viajera

Se llama Mariana Mutti, pero todos la conocemos como Maru. Es porteña, tiene 34 años y obtuvo el título de periodista en 2010. Un año después se fue a recorrer Europa y luego India y Sudeste Asiático, destinos elegidos para un desafío personal mochila al hombro. Su estilo de vida nómade comenzó en 2014 y lo supo sostener durante todo este tiempo. En su blog (www.bitacora-viajera.com) podemos encontrar toda la info de sus viajes, con info útil, tips, consejos, reflexiones y un apartado especial sobre cómo tramitar la ciudadanía italiana. Hoy la encontramos en Japón junto a su pareja, Nico de @juntando_millas. Desde Osaka, Maru dialoga con #Pinta y nos da detalles de su proyecto viajero.


– ¿Cómo fue que nació tu pasión por los viajes?

Me gusta pensar que el amor por los viajes nació conmigo, viene en los genes. Como siempre digo, viajar es algo que me inculcó mi familia desde muy chiquita. Desde que tengo uso de razón siempre aprovechábamos los días libres para hacernos una escapadita, ya sea a un lugar cercano por el día o a alguno más lejano para las vacaciones. Cuando era apenas una beba mis papás me llevaban de picnic a ver los aviones a Aeroparque.

Creo que, igualmente, fue antes de cumplir los 15 que entendí que mi curiosidad iba más allá. Mientras mis amigas soñaban con sus fiestas de globos plateados y vestidos blancos, yo soñaba con el paisaje que más me intrigaba: moría por conocer Ushuaia. Así que no lo pensé, le dije a mis papás que de regalo quería irme a conocer esa ciudad que se me presentaba tan misteriosa como increíble. Fue un viaje mágico que compartí con ellos y que me hizo sentir, por primera vez, esas cosquillitas en el estómago al darme cuenta de que había encontrado uno de mis lugares en el mundo.

– ¿Qué te llevó a dejar todo y emprender viaje sola?

Si tengo que ser sincera, soy una persona bastante impulsiva y cuando algo se me mete en la cabeza no hay mucho más por hacer. No paro hasta conseguirlo. Por eso, creo, que la decisión de irme de viaje sola ni siquiera fue premeditada. De hecho, fue una idea que tiré al aire en una conversación con una amiga y cuando me quise acordar ya tenía pasaje en mano.

Nunca me planteé demasiado la decisión, sabía que era algo que quería hacer y lo hice. Si las cosas no salían como esperaba o no me gustaba eso de viajar sola, siempre podía volver. De hecho, mi mayor miedo era aburrirme por estar sola pero eso nunca pasó. Conocí muchísima gente y cada vez que estuve sola fue porque yo lo elegí. Viajando sola aprendí a reencontrarme conmigo misma, a disfrutar del silencio y también descubrí que aunque soy una persona extrovertida, también tengo mi lado introspectivo y me encanta.

– ¿Cuántos países llevas recorrido? Y cuál es el destino que más te sedujo?

Si no hice mal la cuenta estuve en 42 países hasta el momento, aunque soy de las personas que repiten destino varias veces y que también viajan muy lento.

Respecto al destino que más me sedujo… decir uno solo es difícil. Siempre hablo de mi top3 (Malasia, Taiwán, Italia – sin importar el orden-), aunque estoy siendo injusta con otros lugares que me marcaron muchísimo. Pero para responder a tu pregunta, me la juego por Malasia. Es un país que amo, en el que me siento muy cómoda y que me enamoró, más que nada, por la calidez de su gente.

–  Conociste a tu pareja actual en un viaje…. ¿cómo fue adaptarse al otro y de alguna manera ‘unir’ sus proyectos viajeros?

En realidad lo “conocí” mientras yo estaba de viaje y él estaba organizando sus vacaciones en el Sudeste Asiático. Una amiga en común le pasó a Nico mi blog para que buscara información para su viaje y un día empezamos a chatear. Yo estaba en Bali y todavía me faltaban por lo menos 2 meses para volver a Argentina, pero chateábamos todos los días. Primero un ratito, después varias horas al día.

En una de esas charlas nos dimos cuenta de que vivíamos literalmente a dos cuadras de distancia, así que vernos personalmente cuando yo volví era algo inevitable. Desde el día que nos vimos por primera vez no nos volvimos a separar.

La verdad es que Nico y yo somos por un lado bastante parecidos, pero por otro bien distintos. Nos complementamos muy bien y cada uno tiene sus tareas dentro de esta vida de viaje. Siempre bromeamos con que yo soy la encargada de las Relaciones Públicas y él de la gestión del viaje. Lo bueno es que los dos tenemos ideas de lugares que queremos conocer bastante en sintonía y si alguna no encaja, tratamos de encontrar el equilibrio para que la pasemos bien los dos.

–  Los sorprendió la pandemia ¿dónde?  

Estábamos viviendo en Tailandia, en una isla muy chiquitita donde Nico estaba trabajando como instructor de buceo. La verdad es que decidimos irnos porque yo estaba un poco sobresaturada de información y no me gustaban algunas de las formas en que el país estaba afrontando la situación. Por eso terminamos en Japón, que en ese momento era el único país donde podíamos viajar sin problemas y en el que teníamos un visado de 3 meses.

– ¿Cómo fue la cuarentena en Japón?

En comparación con Argentina fue demasiado tranquila. Acá nunca hubo cuarentena obligatoria, sino más bien un pedido formal a quedarse en casa, pero la decisión recaía en cada uno. Nosotros hicimos nuestro aislamiento voluntario durante los 14 días posteriores a nuestro ingreso al país aunque en Japón todavía la situación estaba bastante tranquila. Después de esos días, seguimos quedándonos adentro y saliendo para hacer las compras y quizás algún día a tomar un poco de aire por no más de una hora.

Pero la vida en Japón seguía, no con normalidad pero tampoco de manera tan restrictiva. Muchos negocios no esenciales estaban abiertos, la gente seguía reuniéndose en restaurantes… Eso sí, los precios de Airbnb por ejemplo bajaron bastante en algunos casos y algo para destacar es la predisposición de algunos hoteles para brindar apoyo a la gente que quedó atrapada en el país sin poder irse a ningún otro lado. Algunos dieron alojamiento gratuito y otros a precio simbólico, ese gesto es enorme.

– Este tiempo vimos que te reinventarte…

Por un lado, hace tiempo que vengo sintiendo que mi blog de viajes cumplió un ciclo. Cuando yo empecé a generar contenido en Bitácora Viajera (https://bitacora-viajera.com/) me prometí que no iba a ser una guía de viajes, sino que iba a ser mi espacio para escribir mis experiencias. Pero con el tiempo, BV se convirtió en mi gran proyecto personal y laboral, por lo que las reglas del juego tuvieron que cambiar. Y algo en mí también cambió con eso.

Por el otro, si bien soy una persona que viaja no es lo único que hago ni tampoco lo único que me interesa. El viaje es mi estilo de vida y se complementa con otras formas de vivir como el minimalismo y la productividad y crecimiento personal, por ejemplo.

Soy de las personas que piensan que todo pasa por alguna razón y creo que la pandemia me hizo ver que era el momento de hacer todo eso que estaba postergando y dejar que los ciclos que se tienen que cerrar se cierren. Así empecé a generar contenido en mi nueva web (marumutti.com) sobre todas esas cosas que me suman a nivel personal, pero que considero también le puede sumar a otros.

– ¿Cómo financias tus viajes?

Trabajo creando contenido de manera freelance desde 2009. Escribo artículos, hago edición de textos, creo páginas web, manejo redes sociales, trabajo en marketing digital y con marketing de afiliados. También estoy iniciando mi propia agencia de marketing con una amiga, que además es mi socia. Hago un poco de todo para ser sincera (risas).

– Alguna anécdota medio loca que te tocó vivir y quieras contar…

Estábamos trabajando en un pueblito remoto, bastante desértico (en todos los sentidos de la palabra) en Australia. Trabajábamos en una Roadhouse, que son esas estaciones de servicio que están perdidas en el medio de la ruta y que además venden comida rápida y tienen un mercadito con las necesidades básicas. En nuestro caso, era la estación de servicio principal del pueblo y estaba en la ruta por la que pasaba todo el mundo. El pueblo tenía un 85-90% de habitantes aborígenes y eran también nuestros principales clientes.

La comunidad aborigen en Australia hoy en día tiene acceso a muchas cosas a las que culturalmente no estaban acostumbrados. Manejan mucho dinero que les da el gobierno semanalmente, pero la mayoría no tienen conocimientos de gestión, entonces cuando iban a comprar lo hacían por partes. Primero agarraban una gaseosa, la pagaban. Miraban cuanto les quedaba, pedían otra cosa, lo pagaban. Y así hasta que se quedaran sin dinero. Un día, el local estaba lleno y una mujer que venía todos los días y consumía de a puchitos, hizo lo de siempre. Solo que esta vez, una compañera nuestra se cansó y al quinto pedido consecutivo le dijo que tenía que esperar porque había mucha gente por atender. La mujer protestó y desapareció de nuestro campo de visión, pero no se fue del negocio. Nosotros vimos que se había ido a la parte de atrás, donde teníamos la máquina de hielo y algunas cosas como leche, galletitas o papel higiénico. Al rato se fue sin comprar nada más.

El negocio se calmó y fue el momento de que Nico fuera a preparar más bolsas de hielo. La sorpresa se la llevó cuando, en el medio del pasillo, entre las dos góndolas que teníamos, se encontró con un par de soretes en el piso. Al parecer la mujer se enojó porque no la dejaron seguir comprando y nos dejó su regalito.

– ¿Tenés curiosidad por algún destino que todavía no hayas visitado? 

Por muchos. Me encantaría conocer Nueva Zelanda, Islandia, Egipto, Irán, Jordania… ¡tendría que hacer una lista larguísima! Pero el destino que siempre sueño con conocer, desde que tenía más o menos 13 años, es Afganistán.

– ¿Qué páginas o apps recomendás a los viajeros?

Mi favorita es TrustedHousesitters que es para hacer housesitting (cuidar casas y mascotas), desde que empezamos a usarla se convirtió en mi manera preferida de viajar. También uso mucho Skyscanner, Airbnb, Google Translate y XE (para ver el cambio de moneda).

– Por estos días están en Japón ¿Próximo destino?

La verdad es que es muy difícil poder planear algo en estos momentos tan inciertos. En el plan original ni siquiera estaba Japón, sino que ahora mismo estaríamos en Australia. Pero considerando la situación actual, creemos que será en Europa.

Seguí la aventura de Maru Mutti en las redes sociales: Instagram / Facebook / Youtube 

Web: www.bitacora-viajera.com

Fotos: gentileza Maru Mutti

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