Cinco destinos (sin nieve) para este invierno en Argentina

Como todos los años, la Patagonia Argentina con sus centros se esquí se posiciona como el lugar elegido por excelencia para un viaje de invierno, especialmente para aquellos amantes de los deportes de montaña. Sin embargo, existen otras opciones para conocer lo mejor de Argentina y en esta nota de #Pinta te contamos cuáles:


· Esteros del Iberá (Corrientes)

Iberá (agua que brilla) es uno de los lugares con mayor biodiversidad de Argentina, donde la naturaleza vive en estado de exaltación. No hay mejor lugar para darse panzada de fauna nativa: carpinchos, yacarés, ciervos de los pantanos, lobitos de río, monos carayás y aves de a montones. Este tesoro argentino guarda en sus entrañas esteros, arroyos, palmares, islas flotantes con su singular fauna. 

Durante el día, las cabalgatas por los palmares son ideales para encontrarse con venados, garzas y yacarés. Por la noche, cientos de ojos colorados se esconden en la oscuridad para observar al visitante que se anime a pasear por la laguna. Como propuesta gourmet, imperdible el cordero asado a la estaca. Para el desayuno, el chipita (pequeños chipá) o frutas tropicales como la pitaya son toda una experiencia al paladar.

Dónde dormir: La Colonia Carlos Pellegrini es la base de servicios, donde se concentran las posadas que, más o menos coquetas, incluyen programas con comidas y navegaciones estilo safari por el área protegida. Allí, Aguapé Lodge ofrece un paquete “al inclusive” para disfrutar de a dos (desde $ 9400).

· Humahuaca (Jujuy)

Un apacible valle que se abre en un pueblo, cuya vida transcurre en angostas y empedradas calles. Es Humahuaca, la entrada a La Puna jujeña y la última localidad importante de la Quebrada de Humahuaca, en el camino hacia el norte (La Quiaca). Y cerca de aquí (a 25 km del pueblo) se ubica uno de los paisajes más espectaculares de nuestro país: Hornocal o Cerro de los 14 Colores, una formación montañosa que genera un impresionante contraste en sus vetas de colores en forma triangular, entre ocres, verdes, amarillos y blancos.

Ya en la ciudad, el Cabildo es una de las construcciones más hermosas de Humahuaca. Todos los mediodías, doce campanadas vibran desde lo alto de una torre, mientras la figura articulada de San Francisco Solano da su bendición. En los alrededores, una iglesia muy blanca y una escalinata de piedra casi infinita, que conduce hasta el Monumento a la Independencia. Desde allí, una hermosa vista panorámica del pueblo. Algo que enamora de esta zona es la comida, que es barata y muy suculenta. Además de los tamales y las deliciosas empanadas jujeñas (que se caracterizan por tener papa) se pueden probar platos regionales como la sopa de maíz, guiso de quinoa con carne de llama y el picante de pollo.

Dónde dormir: en Humahuaca, la estructura hotelera es austera, pero limpia y confortable. Urku Huasi Hotel Boutique cuenta con habitaciones con baño privado y desayuno continental desde $ 2.100 la doble.

· Tafí del Valle (Tucumán) 

Una sencilla población con magníficos alrededores que atrae a los visitantes. En Tafí cualquiera de los caminos ofrece copiosa vegetación, vertientes y plantíos frutales. A lo lejos, los nevados del Aconquija exhiben postales permanentes y el cautivante espejo de agua del dique La Angostura aguarda a los visitantes dispuestos a disfrutar de la pesca y los deportes náuticos, junto con la villa El Mollar.

En Tafí las cabalgatas son un clásico. Su geografía permite el disfrute de innumerables opciones tanto para los mas exigentes viajeros como para aquellos que simplemente deseen aventurarse por circuitos accesibles pero que igualmente permitan dimensionar la inmensidad y riqueza natural de la zona. Ríos, cascadas, valles y montañas de hasta 4.600 metros de altura se disponen desafiantes para los amantes de las cabalgatas que con experimentados guías locales podrán ser vencidas.

Dónde dormir: Una de las tradicionales estancias de Tafí del Valle es Las Carreras, un antiguo casco construido por los Jesuitas en 1718 que hoy preserva su tradición y encanto con sus instalaciones restauradas a pocos kilómetros de la villa en un paraje de singular belleza. En total son 10 habitaciones (4 dobles y 6 triples) con maravillosas vistas a los cerros. Ahí mismo podes conocer la fábrica de quesos, degustar de una buena picada con vista a los cerros y música folklore de fondo. Desde $ 3.600 la habitación doble por noche.

· Ongamira (Córdoba)

Al norte de las Sierras Chicas, a 25 km de Capilla del Monte sorprende el abismal paisaje de Ongamira: un valle radiante surgido por fuerza del viento y el desgaste de la lluvia, lo que generó figuras de piedra, una serie de aleros y pequeñas grutas de color rojizo. Las caminatas por estas formaciones rocosas de cientos de millones de años son inigualables, con miradores que ofrecen vistas a 360 grados. La señal del celular es nula y el “desenchufe” total cuando se ingresa en las grutas –también llamadas cuevas–, donde helechos, zarzamoras y eucaliptos forman un entorno perfecto.

Las cabalgatas por los Terrones de Ongamira son las favoritas, ideal para empezar a conocer la estancia y adaptarse a los caballos, como primer paso para intentar luego un paseo más largo. Para los más aventureros, el cerro Colchiqui. Se asciende a caballo por las mismas tierras en las que los indios Comechingones libraron su última batalla frente a los españoles. Por otro lado, la contemplación del lugar es una experiencia única. Ongamira esconde secretos geológicos y leyendas ancestrales y en la zona siempre hay algún guía o poblador dispuesto a revelarlos.

Dónde dormir: la geografía de inusual y agreste belleza en Ongamira le hace lugar a Dos Lunas, un lugar ideal para quienes quieren combinar paisaje y la vida de estancia. 16 habitaciones con todas las comodidades y con sistema all inclusive: desde $ 7.200 por persona.

· Villa Ventana (Buenos Aires)

Un lugar ideal para salir del estrés, caminar y respirar oxígeno puro, lejos del tumulto y del ruido es Villa Ventana, un pueblo de montaña intensamente forestada por sus fundadores, y esta rodeada por los cerros más altos de las Sierras de la Ventana (entre 1000 a 1200 m) y por los arroyos Belisario y Las Piedras. En este paisaje de ondulaciones se pueden hacer caminatas varias, mountain bike, rappel, escalada, cabalgatas, excursiones en 4×4, o visitar sitios con historia. Pero también se puede visitar una moderna bodega como si estuvieras en Mendoza. Saldungaray es un emprendimiento familiar que tiene su tiempo de vendimia cada marzo. Ofrece recorridos guiados que invitan a conocer el proceso de elaboración, participar en degustaciones con tablas de productos regionales en el hermoso restaurante.

Quienes llegan a Villa Ventana no pueden dejar de recorrer el Parque Provincial Ernesto Tornquist. El jardín botánico, al pie de las sierras y cerca del ingreso, es un paseo tranquilo que permite conocer la variedad de plantas de la zona. Y otros buenos senderos llevan a la cima del cerro Bahía Blanca, a la Garganta Olvidada, con una alta cascada; a la Garganta del Diablo, algo más exigente y con unos hermosos piletones naturales; y el principal, hasta el famoso hueco de la ventana, que da nombre a toda la región.

Dónde dormir: en la zona abundan las cabañas y posadas. Pero si querés comodidad absoluta está el Hotel Provincial con los servicios de un hotel cinco estrellas. Ofrece habitaciones doble desde $ 3.400 con desayuno incluido.

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