Adriana Más es una de las artistas más singulares de la escena local: curiosa, experimental y de un sutil perfil bajo. En su obra ha conseguido conquistar un terreno difícil: el de conmover con gestos mínimos a través del collage. “Mis obras se caracterizan por las técnicas mixtas: en un collage de los más variados papeles que pueden ir desde un simple papel de color, pasando por mapas, partituras, billetes que se entremezclan con tinta, lápices, acrílico”, comienza Adriana. “Me interesa que el espectador reconozca algo de la vida cotidiana y que a partir de ahí lo invite a un recorrido total de la obra”, agrega.
La artista visual estudió en en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP. Sus obras se encuentran en colecciones privadas de Argentina, EEUU, España, Italia, Francia, Holanda, Canadá, Inglaterra, Colombia, Alemania, Dinamarca, México, Austria, Brasil y Venezuela. Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, tanto en el país como en el extranjero, recibiendo premios y menciones.
Para Adriana el arte no surge de la nada; brota de lo que ya existe, de lo que ha sido vivido y, muchas veces, descartado. Su práctica artística es un ejercicio de memoria y resignificación, un puente entre la sustentabilidad y la creación plástica donde los objetos cotidianos abandonan su destino de olvido para convertirse en relato. “Quienes me conocen y tienen papel para tirar, me lo traen. A partir de ahí entra mi creatividad; lo extraigo para darle otro contexto y otro significado”, dice la artista.
Libro de artista: obra realizada con diapositivas descartadas.
Con el mismo lenguaje visual y la misma intención, la artista se enfoca en la utilización de otros soportes como es el caso de las diapositivas en su colección Libros de Artista. “Es la obra hecha libro, pero funciona como cualquier obra original”, subraya y cuenta: “Estas diapositivas estaban en un container de basura. Estaban en muy mal estado, y empecé a trabajar con las que pude rescatar”.
Su paleta de materiales no conoce límites; desde las diapositivas rescatadas de un contenedor de basura hasta cartón de cajas de supermercado y hojas de guías telefónicas viejas. Recientemente, expandió este lenguaje hacia otros soportes con la misma carga conceptual, incorporando piezas de rompecabezas. El objetivo es claro: generar un chispazo de reconocimiento en quien observa. Al identificar un fragmento de su propia cotidianidad, el espectador es invitado a iniciar un recorrido total y profundo por la obra.
Creatividad
El proceso creativo de la artista platense se rige por la continuidad. Adriana no concibe piezas aisladas; trabaja en series. Cada una de sus obras funciona como un capítulo dentro de una gran producción audiovisual, un eslabón de un relato completo que se va construyendo en el día a día. “Yo estoy haciendo esto y esto mismo me lleva a otra idea. Cuanto más hago, más ideas se me vienen. Es una cadena sin fin”, confiesa la artista en su taller ubicado en el barrio de La Loma.
Acrílicos, tintas, objetos, mapas, papel, collages, pájaros, lápices, orígenes, postales, diarios y cuadernos, animales, ciudades. Su colección es enorme. Su elección del acrílico por sobre el óleo responde a una necesidad formal y temporal: “el secado rápido me permite lograr esos planos plenos y netos de color que definen su impronta visual”; algo impensable bajo los tiempos del óleo.

En su obra hay un hilo conductor arraigado a la cotidianeidad y a la cultura local. Ya sea de manera sutil o explícita, la Argentina se cuela en sus piezas, como una pieza en donde deja su huella digital texturada con los colores locales. Esta conexión con la historia material del país se traduce en obras icónicas, como aquella pieza adquirida por un coleccionista cordobés, confeccionada enteramente con billetes históricos argentinos que van desde la segunda emisión del siglo XIX en adelante.
Para Adriana Mas, la obra no se completa en la soledad del taller ni se limita a la contemplación pasiva en la pared de una galería. Su paso por espacios emblemáticos —como el Museo Provincial de Misiones, galerías en Cerro de las Rosas (Córdoba) o Tucumán— siempre está acompañado de una propuesta de activación.
Involucrar al público, generar comunidad a través del descarte que sus conocidos le acercan para que ella transforme, y proponer actividades en cada espacio donde expone son pilares fundamentales de su filosofía. El arte, para ella, es un ida y vuelta; una circularidad perfecta entre el residuo recuperado, la creación incansable y la mirada activa del espectador.
Recientemente, Adriana expuso parte de su obra en el Café de las Artes del Pasaje Dardo Rocha. En breve va a llevar su obra “Libro de Artista” al Museo de Cuernavaca en Morelos (Mexico). Actualmente, la artista platense proyecta un desembarco a gran escala en su ciudad natal, planeando una obra de dimensiones monumentales que busca intervenir y dialogar directamente con el espacio público/cultural de La Plata.”Quiero hacer una obra gigantesca en La Plata, una obra de grandes módulos. Estoy trabajando en eso. La idea es que sean unos 3.400 metros; algo monumental e inédito para la ciudad”.






En Instagram: @adrianamasarte_





