La icónica Granja Educativa Loma Verde se transforma en barrio residencial

Por Silvina Baldino

Fue la primera granja educativa de Argentina. Se fundó en 1982 de la mano del matrimonio Yornet quien introdujo una nueva dinámica de aprendizaje para los establecimientos educativos argentinos. La granja estuvo en funcionamiento durante casi 4 décadas, hasta que decidieron evolucionar y transformar el lugar en un barrio abierto, sin expensas, y con el espíritu del proyecto original.

“La idea fue de Mario (Yornet) que soñaba con tener un lugar para que los chicos de las escuelas pudieran conocer una vaca, tocar una planta de trigo…”, comienza Nora. “Nosotros estudiábamos los animales y las plantas con una lámina colgada en el pizarrón, y faltaba ese contacto real con el campo”.

La historia de la Granja Loma Verde tuvo un comienzo particular. Mario y Nora se conocieron en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Nora es porteña y se formó como contadora; Mario había llegado de San Juan a estudiar Comercio Exterior. En los años ’70 renunciaron a sus trabajos y se aventuraron a un recorrido por el mundo en camioneta Ford, un vehículo que aún conservan. Primero recorrieron América (de Argentina a Canadá); luego cruzaron hacia Europa. Fue allí donde Mario observó un modelo inexistente en nuestro país: granjas que abrían sus puertas para enseñar a los niños el origen de los alimentos.

El proyecto familiar de la familia Yornet (Matías, Nora y Mario). 

Cuando regresaron a la Argentina compraron unos terrenos en la zona de Brandsen y el proyecto comenzó a tomar forma. “Abrimos la granja en 1982 y lo bautizamos Granja Loma Verde porque estábamos en el pueblito de Loma Verde; pero como había que transitar caminos de tierra decidimos buscar un lugar sobre asfalto y seguir adelante con la granja. Así es que en este lugar estamos desde enero de 1986”, cuentan en referencia al predio ubicado sobre la ruta provincial 215.

Fundar la primera granja educativa de Argentina no fue fácil; en esa época no había mails ni teléfono celular. Ellos mismos armaban volantes en formato de trípticos y recorrían escuelas de las ciudades cercanas (incluso Buenos Aires) entregando en mano las propuestas. Ese esfuerzo dio sus frutos. Pronto, los alumnos empezaron a poblar la granja los días de semana, iniciando una tradición que duraría cuatro décadas.

De la granja a un barrio rural

El proyecto tuvo varias etapas. Primero las visitas escolares de lunes a viernes; luego comenzaron a recibir a familias los fines de semana. Con el paso del tiempo construyeron cabañas y comenzó a funcionar como hotel de campo los fines de semana y en vacaciones.

Miles de niños conectaron con lo que nos da el campo en la Granja Educativa Loma Verde. 

“La granja fue evolucionando y en 2018 decidimos darle una vuela de tuerca al proyecto porque a nuestra edad se nos hacía difícil de sostener. Es así que empezamos a planear una urbanización, un barrio abierto. Lo que decidimos es transformar el origen de la granja y avanzar con esta nueva propuesta”, dice Nora.

El predio, ubicado sobre las rutas provinciales 53 y 215, ya comienza a mostrar los primeros signos de la transición. “Todos estos años estuvimos focalizando en esta nueva etapa de la granja: planos, proyectos, permisos… y cuando conseguimos estar en regla nos lanzamos a urbanizar (construcción de calles, tendido eléctrico) y lanzamos la venta”.

Barrio La Granja cuenta con 49 lotes a partir de 1.000 m2 (20 x 50 mts). El más grande tiene 2.500 m2., pues muchos de los lotes fueron pensados según las cabañas, que eran parte del proyecto rural. “Es un barrio residencial con entorno rural, sin expensas y mucha arboleda” dice Matias Yornet, uno de los 2 hijos del matrimonio y quien acompaña cada proceso del emprendimiento familiar.

“Acompaño a mis padres a la ejecución de este proyecto porque este barrio tiene la identidad de Granja Loma Verde”, y explica: “queremos mantener la impronta de la granja priorizando el entorno rural y el contacto con la naturaleza”.

Construcción de calles en la primera etapa del loteo.

La comercialización del barrio se realizará en dos etapas. En esta primera hay 21 lotes disponibles, 7 de ellos de preventa a precio promocional. Todos se pueden financiar. El proyecto contempla lotes de generosas dimensiones para viviendas residenciales, apertura de calles para integrar el predio a la trama urbana de la zona, provisión de alambrado público y electricidad (Edelap) con transformador propio en el barrio; y la preservación de la arboleda añosa, uno de los mayores atractivos del lugar.

Un ambiente rural, pero cerca de todo. A 5 minutos de la ciudad de Brandsen, a 30 minutos de La Plata y a 60 minutos de Buenos Aires, todo con acceso por autovía. El barrio está ubicado en una zona alta. “Mientras que el casco urbano de Brandsen se encuentra a 15 msnm, el Barrio La Granja se ubica a 20 msnm, lo que implicaría un riesgo nulo de inundaciones”, dicen sus dueños.

Como la premisa central, el barrio conservará la impronta original, un lugar para conectar con el campo. La entrada principal será desde la ruta provincial 53, a metros de la intersección con la 215, lo que permite un acceso más tranquilo. Además, debido a la riqueza histórica de la zona, por donde circularon personalidades clave de la formación de la Argentina (Luis Saenz Peña, Guillermo Hudson, entre otros) Mario ha decidido que el trazado de las calles rinda homenaje a esas figuras.

El matrimonio aún conserva patos en su casa. 

En este barrio de 8 hectáreas sólo se aceptarán animales domésticos por reglamento urbano, aunque el espíritu de la granja permanecerá. Se mantiene la arboleda y algunos íconos de la granja.

“La granja educativa tenia muchos artefactos didácticos, y dentro de ellos estaba el molino, que lo hicimos construir especialmente para que los chicos pudieran observar de cerca el funcionamiento y el mecanismo de extracción de agua”, cuenta Mario. “Cuando diseñamos el barrio, colocamos ese molino en un áerea común que va a ser la plaza” dice orgulloso a lo que Nora agrega: “La primera compradora del lote es una mujer que pasó su infancia en Daireaux y que al pasar por la ruta vio que el barrio tenía un molino”.

A pesar de la gran transformación que vive el predio, Mario y Nora no se irán a ninguna parte. El matrimonio continúa viviendo en su histórica casa dentro de la propiedad, esa misma desde la que planearon cada taller y donde guardan los recuerdos de sus viajes en camioneta. Desde su ventana, hoy pueden ver cómo el sueño educativo se convierte en un sueño habitacional: la urbanización ya está formalmente en marcha.

Para los vecinos de Brandsen y para los miles de argentinos que alguna vez visitaron la Granja Loma Verde, saber que Mario y Nora siguen allí, en su “casita”, es una garantía de que la esencia del lugar permanecerá intacta. El barrio abierto no es sólo un loteo; es la continuación de un legado que empezó con un viaje aventurero de dos, creció con una familia y hoy se consolida con una comunidad que elige las afueras de Brandsen para empezar su propia historia.

Barrio La Granja. Coordinar visitas por Whatsapp 11 5879 7172.
En Instagram: @barrio_lagranja
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